TORONTO

El día que llegué a Toronto estaba nublado y llovía. El camino en coche del aeropuerto al lugar donde me alojaba fue bonito por la compañía, pero las carreteras y calles de la ciudad solamente despertaron en mí una sensación de inmensidad y cemento. ¿Dónde está la maravillosa naturaleza que caracteriza a este país? Era consciente que iba a una ciudad, pero pensaba que los canadienses tendrían ciudades verdes… Me estaba precipitando con mis grisáceos pensamientos.

Recuerdo que esa primera noche no pasé de la esquina de mi calle. Todo me parecía amenazante. Fue bueno empezar al día siguiente las clases de inglés. Tenía un objetivo al que dirigirme y en el que centrarme.

 

El camino a la escuela me lleva unos 40 minutos andando desde casa. Cada día elijo una ruta distinta. Está haciendo sol todos los días y una brisa fresca que se agradece.

Lo primero que digo cuando cuando me preguntan qué opino de Toronto es que es una ciudad muy fotografiable. Todo me parece bonito de captar con la cámara. Me encanta recorrer sus calles de día y de noche. Toronto es una ciudad muy segura o al menos eso es lo que dicen los propios torontonianos, que así es como se llaman los naturales de Toronto. Aunque nunca adivinarías quién es de aquí y quién un emigrante. Como dice su lema: “Diversity our strenght” (La diversidad es nuestra fortaleza). Aquí hay una gran mezcla integrada de culturas.

Los primeros  días han dado para poco más que liberarme del jet lag, asistir a clases, situarme en la ciudad y visitar algunos lugares turísticos como la impresionante Casa Loma o Hight Park coincidiendo con el Cherry Blossom Festival.

ME ENCANTA TORONTO 🙂

Esta ciudad me inspira a cada momento y ya tengo en mente varios proyectos aquí.